¿Para qué tener una pareja?

Una de las cosas que más nos facilita el crecimiento personal es entender que cada persona con la que nos relacionamos en nuestra vida, ha sido, es o será, un espejo perfecto donde mirarnos. Los espejos más claros y sinceros son nuestros familiares directos y la pareja.

Si somos capaces de mirar con valentía y sinceridad, con la mente y el corazón abiertos, podemos adivinar, o ver claramente, cómo nos tratamos personalmente a nosotros mismos. A través de lo que nuestra pareja nos dice podemos darnos cuenta de lo que nos decimos a nosotros mismos, ser conscientes de nuestro diálogo interno.

Si prestamos un poco más de atención sin juzgarnos ni juzgar al otro, podremos construir relaciones más sanas porque tendremos una noción más exacta de quienes y qué somos realmente. Las parejas nos dan las mejores oportunidades para estudiar cual es nuestra actitud y averiguar que patrones de pensamiento tenemos que modificar  para ser más felices. En lugar de querer cambiar al otro, quizá tengamos que modificar alguno de nuestros patrones: ser menos controlador, más agradecido, tener menos apegos, escuchar más, valorarte más a ti y a los demás, ocupar tu espacio o tener más empatía. Resumiendo, reconocer nuestros miedos y asumir responsabilidades.

Todas las personas tienen algo que enseñar y algo que aprender, algo que dar y algo que recibir. Eso es compartir. No es que el otro o tu os quedeis sin algo para darselo al otro.

Aprende lo que puedas de tu pareja mientras lo sea, pero hazlo sin imponerle que tenga también que aprender de ti. No se puede obligar a otro a hacer algo para lo que quizá no esté preparado.

Tal vez lo que tengas que aprender es a asumir tu responsabilidad con la otra persona, a comprometerte o a dejarle ir, quizá sea que tienes que aprender a amarte a ti mismo o a ti misma e integrar completamente que no necesitas a nadie para eso.

No dejes que una relación con otro mine ese amor que te debes, porque si eso ocurre, si una relación, te hace sentir que no vales, que no te amas, que sin en él o sin ella no eres nada, entonces es dependencia, no amor. No tengas miedo. Agradece que has sido consciente y esa valiosa oportunidad que te dio de verlo y sueltalo, Habrás crecido, te sentirás bien y libre, te esperan nuevas experiencias.

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