Aceptación


La vida es una incesante montaña rusa en la que las subidas y bajadas se suceden una y otra vez, y así debe ser. De hecho, no puede ser de otra manera, todo es cíclico en el Universo. A veces obviar nuestros miedos y dar la espalda a nuestras sombras nos hace estar pletóricos de engañosa alegría y euforia, sobre todo cuando creemos tener aferrado algo.

Otras veces la incertidumbre nos arroja a un mar oscuro donde no sabemos a que asirnos y parece que vamos a ser tragados para siempre por el torbellino de los acontecimientos. No vemos sino oscuros muros infranqueables, las experiencias pasadas parecen hincarnos los dientes cruelmente y sentimos el desgarro más que nunca, pero ¿cuántas veces eso ocurre eso y de nuevo vemos luz en nuestro horizonte?

No sirve resistirse a lo que es enredándonos en mil trampas mentales dictadas por un ego que se frota las manos. En la lucha y en la negación no hay herramientas que me permitan poner fin a la situación que rechazo, muy al contrario, podrá conmigo. Únicamente admitiendo su existencia podré utilizarla incluso en mi favor. Poniendo un ejemplo que utilizo mucho, ¿cómo voy a sacar la basura de mi casa si niego que esté ahí, si me digo que lo que huele es del vecino, si me resisto a verla, a atar la bolsa, cogerla y tirarla? Cualquier cosa que sea necesario eliminar o transformar ha de ser primero vista, aceptada, de lo contrario crecerá hasta convertirse en una montaña apestosa que puede aplastarnos contra un rincón y aniquilarnos. No querer ver, no querer aceptar, no querer escuchar, no cesar en la resistencia a lo que es, anula cualquier margen de maniobra, e incluso si aparece una solución, estaremos tan cegados por la mente que no la veremos.

Si entendemos que las cosas suceden y que, como dice el dicho cubano “lo que sucede, conviene”, lo que queda es la aceptación. Rendirme a lo que es y aceptar que eso está ahí, sea lo que sea, me brindará un espacio de paz interna, donde penetrará de nuevo la claridad, la luz suficiente para saber como actuar. La calma. Aunque esa paz no se refleje fuera de momento, me permitirá crear una realidad más acorde con mi propósito.

Cuando no le das fuerza al miedo con la resistencia, cuando no te aferras, cuando no luchas, cuando permites y aceptas, te llenas de la energía suficiente para volar muy alto, ver claro con perspectiva y actuar. Sabrás que tienes que hacer, si lanzarte en picado a por tu objetivo, posarte en una roca y esperar una corriente mejor o alzar el vuelo aún más y alejarte, pero lo harás con plena consciencia y el corazón lleno de Paz y Amor. Y puede que incluso veas que eso que tanto pavor y sufrimiento te provoca es la mejor oportunidad para deshacerte para siempre de tus miedos y sombras, para conseguir tus sueños, evolucionar, e incluso llegar a iluminarte y entonces sí, sentir la verdadera alegría del Ser.

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